• Marián M.Cañizares

Huecos







El suelo se diluye en círculos concéntricos de diferentes tonos de grises, pero mi silla permanece estática, atrapada en mi pensamiento que le impide el hundimiento. Giran giran los círculos, aceleran el proceso en diferentes direcciones hasta abarcar toda la habitación que está plastilinificada.


La jirafa asoma su cabeza, quiere saber quién hay dentro.

- Hola, ¿quién eres?

- Hola, contesto. Sé lo que soy pero no quién soy. Y tú?

- Mis amig@s me llaman 1000 manchitas

- Hola 1000 manchitas, encantada de conocerte. ¿Quieres una tacita de café?

- Sí, por supuesto.

- Aquí tienes.

Deposito la taza de café sobre la mesa plastilinificada que sobresale de la pared y 1000 manchitas sorbe su contenido.


- Muy rico. ¿Te apetece un poco de hojas de acacia?

- Por supuesto, le digo. Y me introduzco en la pared plastilinificada tras la que observo la sabana y un hermoso árbol que la preside. 1000 Manchitas me acerca un grupo de hojas de acacia que saboreo con gusto. Están un poco duras y pinchan pero conforme atraviesan mi garganta también se plastilinifican discurriendo con suavidad.

- Te gusta? me pregunta

- Muy ricas y blanditas. Gracias por la invitación.

- Un placer, cuando gustes estoy encantada de invitarte.

- Lo mismo digo, hasta luego!. Y me regreso al interior de mi habitación plastilinificada que ahora empieza a dejar de ser gris, debe de ser debido a que la oscuridad nocturna está dejando paso a la luz diurna o quizás se deba a que un grupo de luciérnagas es visible a través de las más delgadas áreas plastinificadas.


Decido asomarme y saludar.

- Hola chicas, me fascinan vuestros cuerpos luminosos

- Hola, tú también puedes tener uno

- Oh, en serio? y cómo?

- Bueno, ven con nosotras y te lo enseñaremos. Detrás de ese árbol se esconde el bote luminoso del cuál nos nutrimos. Tan sólo has de introducirte en él y comenzarás a alumbrar como nosotras.

Me acerco al mismo y me introduzco para salir al poco tiempo con un halo de luz que me cubre y lo alumbra todo.

- Ahora ya puedes acompañarnos

- Vaya, pero yo no puedo volar

- ¿Estás segura?..Mueve tu espalda. El polvo de luz debería de haberte proporcionado tb unas lindas alas

- Ohh cierto, tengo alas. Puedo levantar el vuelo

- Entonces ¡vamos! hay que alumbrar el camino a los carros que transitan en la oscuridad de esta noche sin luna. Los peligros los acechan.

Salimos volando, sobrevolando las copas de los árboles y dando luz a todo nuestro alrededor. Llegamos al camino por el que discurren grupos de carromatos con humanos en su interior, se desplazan despacio, con sus pertenencias, desconozco su destino pero comenzamos a volar a sus lados alumbrando el camino. Nos hacen señas de agradecimiento y nos invitan a un tarrito de miel del cual vamos bebiendo por turnos, no podemos dejar de alumbrar el sendero entre la arboleda. Tod@s avanzamos hacia la oscuridad.


Arbolita

18 dic 2021

(Marián M.Cañizares)